
La preparación reduce riesgos. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el SGC recomiendan conocer los riesgos del lugar donde vivimos, identificar zonas seguras, asegurar elementos que puedan caer y acordar un plan familiar de emergencia.
Durante un sismo, la prioridad es proteger la vida y actuar sin exponerse a peligros adicionales. Después del movimiento, revisa posibles riesgos, sigue las instrucciones de las autoridades y mantente atento a información oficial sobre réplicas, daños o restricciones.
Un kit básico, contactos familiares definidos y saber cómo cortar servicios cuando sea seguro hacerlo son medidas que pueden prepararse antes de una emergencia.