
Tras el sismo del 10 de agosto, el Gobierno nacional informó una metodología unificada para evaluar de manera inicial el estado de las edificaciones afectadas. La evaluación rápida ayuda a priorizar decisiones y no sustituye los estudios técnicos definitivos cuando son necesarios.
La clasificación provisional utiliza tres colores: verde para edificaciones que pueden seguir utilizándose según la evaluación inicial; amarillo cuando existen restricciones o se requiere mayor revisión; y rojo cuando no deben ocuparse por las condiciones observadas.
Para una fundación que visita hogares, este enfoque refuerza una regla importante: documentar daños con fotografías y observaciones no equivale a emitir un concepto estructural. Cuando exista duda sobre la seguridad del terreno o la vivienda, debe solicitarse evaluación de personal competente y coordinarse con las autoridades.